Hablar de Santiago de Compostela obliga a hablar de la leyenda jacobea y del traslado del cuerpo del apóstol a Santiago.
Según cuenta la leyenda, dos de los discípulos del apóstol, Atanasio y Teodoro, llegaron a Iria Flavia desde Jerusalén en una misteriosa barca, en busca de algún lugar seguro donde enterrar el cuerpo del apóstol. Atracaron en la villa romana de Iria Flavia y amarraron la barca a una piedra,el pedrón, una ara romana que aún se conserva bajo el altar de la iglesia parroquial de Santiago de Padrón y que además le dio el nombre de Padrón a esta villa fluvial.
Una vez en tierra firme tomaron dirección al norte y encontraron el Castro Lupario, también conocido como Castro de Francos o Castro da Beca, por estar localizado entre estos dos lugares pertenecientes a los ayuntamientos de Teo y Brión, respectivamente. En aquellos tiempos, en Castro Lupario, habitaba la reina Lupa, principal propietaria y mandataria de la comarca y quien supuestamente construyó un castillo en el interior de este castro cargado de leyendas y secretos agachados bajo tierra. La reina Lupa los mandó a junto de Filotro, gobernador romano que residía en Dugium (actual Duio en Fisterra) pues ella, en un primer momento, no les quiso proporcionar ayuda.
Cuando llegaron a Dugium, Filotropo los encarceló sin contemplaciones al considerar que todo era una farsa. Una noche un ángel los liberó milagrosamente y, perseguidos por los soldados romanos, emprendieron la huida de regreso a Castro Lupario. Los huidos cruzaron sin ningún impedimento el puente de Ons o puente de Pías(Brión), pero sus perseguidores perecieron en aguas del río Tambre al derrumbarse el puente cuando cruzaban.
De esta forma llegaron otra vez al Castro Lupario, y le rogaron a la reina Lupa que les facilitase un lugar onde enterrar al apóstol. Ella cedió a sus súplicas y los llevo al monte Iliciano(actual Pico Sacro) donde les facilitó dos bueyes salvajes y un carro para transportar el cuerpo hacia otras tierras. De forma milagrosa los dos bueyes no ofrecieron resistencia cuando los discípulos quisieron ponerles el yugo, y ellos mismo, instintivamente, iniciaron una travesía que los llevo hasta la actual fuente de la calle del Franco. A pocos metros de este lugar los discípulos decidieron enterrar el cuerpo del apóstol Santiago. Varios siglos después, cuando se descubrieron los restos mortales, se levanto allí la catedral compostelana.
Entre los cientos de leyendas que rodean a la catedral es necesario citar dos. La primera está relacionada con la campana de la de la Berenguela que, según cuenta la leyenda, en ciertas ocasione, en lugar de de las doce campanadas que señalan la media noche toca trece. En esta hora de más, el diablo aprovecha para vagar por las calles de la ciudad atemorizando a los habitantes y llevándose consigo alguno de ellos. La segunda está relacionada con el botafumeiro, que además de humo, arrastra también el temor de que algún día se pueda soltar y caer sobre los allí presentes. Se cuenta que uina vez llego a soltarse y salió disparado por una de las ventanas de la fachada de Platerías y cayo en la calle del Vilar donde mató a un castaño que tenía allí su puesto. Ficción o realidad el caso es que en el año 1499 el botafumeiro se desprendió de sus cuerdas y aterrizo en una de las puertas del crucero.
Entre los años 820 y 830 se encontró el sepulcro del apóstol Santiago en un monte en el que pocos años después nacería la ciudad de Compostela según dice la leyenda, un ermitaño de nombre Pelayo, vio extraños fenómenos luminosos en el bosque cercano a su iglesia y recibió en sueños revelaciones angélicas, avisó entonces a Teodomiro obispo de Iria Flavia quien, después de tres días de ayuno, ordenó rastrear la zona y halló entre la maleza un monumento funerario que al instante identificó como la tumba de Santiago. El rey de Asturias, Alfonso el Casto, que fue el primer peregrino que acudió a venerarla.
La cuestión ahora es la siguiente: ¿es realmente cierto el mito y están los restos del apóstol ahí?
Se le ha entregado a un grupo de científicos una labor en la identificación de los restos hallados pero sólo pudieron certificar que se trataba de restos humanos muy antiguos.
Un profesor de historia medieval de la Universidad de Santiago apunta que la leyenda del apóstol cabe tanto el hallazgo como al invento pero siendo un descubrimiento o una fábula sus resultados son igualmente fantásticos ya que consigue atraer a miles de peregrinos todos los años, especialmente los años santos.
También se ha dicho que quien realmente ocupa el sepulcro no es el apóstol Santiago sino Prisciliano, obispo y hereje ajusticiado en el siglo 4.
Otras fuentes dicen que fue ejecutado en Jerusalén lo que hace suponer que predicó el Palestina y allí lo enterraron.
A nuestro parecer la leyenda es un mito que sea cierto o no, cosa que nunca se sabrá atrae a miles y miles de peregrinos cada año a visitar su tumba, debido a la fe que tiene esas personas. Es un tinglado político, turístico y cultural que mantiene vivo el mito del patrón de España.
Traballo realizado por:
Elena e Xacobo.
BIBLIOGRAFÍA:
- LIBRO: Galicia en comarcas: Santiago de Compostela
- ARTÍCULO PERIODÍSTICO: escrito por Xosé Hermida
- PÁGINA WEB: www.portalplanetasedna.ar/santiago_compostella.htm
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